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Núcleo Urbano de Valderrobres

Casco histórico medieval crecido a los pies del castillo y la iglesia, amurallado a finales del siglo XIV.

Galería del núcleo urbano de Valderrobres

Calles, plazas, portales y arquitectura civil gótica del casco histórico de Valderrobres.

Valderrobres
Ayuntamiento
Casa Natal Elvira Hidalgo
Antiguo Lavadero

Crecimiento medieval del casco urbano

El núcleo urbano de Valderrobres creció a los pies de la iglesia y del castillo hasta el río. Su punto de inflexión debe situarse en el 1390, cuando el rey Juan I concedió al arzobispo de Zaragoza y señor de Valderrobres el privilegio de cobrar sisas durante diez años a los habitantes de este pueblo, con la finalidad de amurallar y fortificar el municipio. Ese momento también debió aprovecharse para la construcción del puente de piedra.

El puente y los portales

El puente permite salvar el río conduciendo a lo que desde el primer momento debió convertirse en entrada principal de la localidad. Es un puente típicamente medieval, con sólida cimentación, tablero elevado hacia su zona central, mayor pendiente hacia la plaza, petril de sillería, cuatro ojos visibles y ligeramente apuntados, y fuertes tajamares en forma de cuña que evitan la acumulación de troncos y contrarrestan el empuje del agua en las crecidas. Esta sólida obra de ingeniería se adentra hasta la plaza, por debajo del Ayuntamiento, levantado doscientos años más tarde.

El acceso al núcleo urbano a través del puente quedaba cerrado por el portal de San Roque, cuya puerta tiene forma de medio punto y queda culminada por una hornacina con la imagen del Santo patrono, aspilleras, matacán y almenas. Aún se observan las señales de los atrancamientos de la puerta desde el interior. Es el mejor ejemplo de los siete portales que primitivamente existieron. El otro aún visible es el portal de Vergós, en la zona alta del pueblo en dirección oeste, flanqueado por un interesante torreón asaetado.

Murallas y arquitectura civil gótica

Quedan en diversas calles y casas restos de la primitiva muralla, como en la zona alta de la calle Huesca, la de Valentinet, la zona alta de la calle del Carmen y la bajada al lavadero de la calle Santiago Hernández Ruiz. También son visibles en el interior de algunas viviendas arcos, bóvedas y otros elementos constructivos góticos: destacan el Palau —antigua casa administrativa de la localidad—, el Hospital —regentado por el curato y que se adentraba hasta el subsuelo de la iglesia y la vicaría— y, especialmente, la Fonda de la Plaza, la obra que con más evidencia conserva elementos estilísticos góticos como la galería, el torreón esquinero, las almenas y las gárgolas.

El privilegio del 1390

El rey Juan I concedió al arzobispo de Zaragoza y señor de Valderrobres el privilegio de cobrar sisas durante diez años para amurallar y fortificar el municipio: ese impulso permitió levantar la muralla, el puente de piedra y los siete portales que cerraban la villa.

Cómo recorrerlo

Comienza la visita cruzando el puente de piedra y entrando al casco histórico por el portal de San Roque. Sube hasta la plaza, sigue por las calles Mayor y Huesca, y termina junto a la iglesia y el castillo, ganándote por el camino los detalles góticos de las casas señoriales y los restos de muralla.

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