
Lonja
Esta calle forma parte de la ampliación ladera abajo de la primera fortificación de la villa, la cual ya existía en 1169 cuando se produjo la conquista cristiana a los árabes.
Esta calle forma parte de la ampliación ladera abajo de la primera fortificación de la villa, la cual ya existía en 1169 cuando se produjo la conquista cristiana a los árabes. De aquella fortificación todavía se conserva el topónimo del Castillo para referirse a la zona alta de la población. En 1834, durante las Guerras Carlistas, se volvió a fortificar la villa como defensa frente a las tropas de los partidarios del infante Carlos.
Formando esquina con la plaza de la iglesia y situada en los bajos del antiguo ayuntamiento, se encuentra la lonja. Ésta, desde su construcción en el siglo XVI, era lugar de reuniones del Concejo local, de mercado, de relaciones entre los vecinos,... Después de la Guerra Civil, se cerraron los arcos para instalar una tienda de la cooperativa y en los años 70 pasó a ser un local cultural (el Tele-Club) hasta que fue restaurada según su estado original aunque con dimensiones más reducidas.
En el tramo occidental de la calle, destaca el pasadizo denominado “lo Cobertet” y la sucesión de casas de arquitectura popular tradicional que, aunque reformadas, conservan la estructura de tres plantas propia de las zonas agrícolas: la entrada, donde estaba el corral de los animales y el pajar; el primer piso, con las estancias de vivienda propiamente dicha y, en el piso de arriba, el “carasol” o “esgorfa” para secar los productos agrícolas y otras tareas domésticas.

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