Vistas del Calvario de Valderrobres
Explora la belleza y la historia de este espacio único en Valderrobres a través de nuestra selección de imágenes que muestran su arquitectura y entorno.

Un lugar de paz y reflexión, testigo de la evolución de la villa, desde antiguo cementerio hasta su actual configuración como Vía Crucis y parque.
El Calvario de Valderrobres se encuentra estratégicamente situado junto al ábside de la iglesia parroquial y la plaza contigua, separado por la histórica calle Codo. Esta vía, en tiempos antiguos, servía como paso de ronda por el pie de las murallas, defendiendo la villa del exterior.
En el pasado, la totalidad de esta plaza fue utilizada como cementerio, una práctica común que incluía enterramientos incluso dentro de la iglesia. Su origen es probable que sea anterior a la Real Cédula de Carlos III de 1787, que ordenaba el traslado de los cementerios fuera de los núcleos urbanos.
Durante el sexenio revolucionario (1868-1874), los municipios asumieron la tarea de construir nuevos cementerios. El Ayuntamiento de Valderrobres adquirió terrenos a más de un kilómetro de la localidad, inaugurando el nuevo cementerio en 1887. Con el antiguo espacio en desuso, se decidió transformarlo en un Vía Crucis. Las obras se completaron en cuatro meses, y fue inaugurado el 10 de marzo de 1895.
Explora la belleza y la historia de este espacio único en Valderrobres a través de nuestra selección de imágenes que muestran su arquitectura y entorno.
A pesar de su inauguración, en los años cincuenta del siglo pasado el Calvario se convirtió en un lugar yermo y cercado, abandonado y reconvertido en pasto para el ganado. A principios del siglo XX, era común encerrar allí animales enfermos o cojos, que a menudo se curaban gracias a la abundante hierba.
Esta situación perduró hasta principios de la década de los noventa, cuando el espacio fue rehabilitado nuevamente como Vía Crucis y parque público. El interior del Calvario se transformó en un espacio dividido en tres terraplenes nivelados con paredes, paseos a distinto nivel y dos plazoletas enlosadas.
Durante estas obras, las estelas completas que anteriormente estaban empotradas en las paredes se aprovecharon como ornamentación en una de las plazoletas, junto a una fuente. Las estelas fragmentadas, en algunos casos, han desaparecido, mientras que en otros han sido reutilizadas como material de construcción para levantar las paredes de los parterres interiores de este ahora espacio lúdico y de recogimiento.

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