
Convento de los Mínimos de La Fresneda
Adéntrate en la fascinante historia del Convento de los Mínimos de La Fresneda, una joya renacentista del siglo XVI que ha sabido reinventarse, transformándose de un lugar de oración a un exclusivo hotel que preserva su rica herencia.
Historia y Transformación del Convento de los Mínimos
Cerca de la Capilla del Pilar, los frailes Mínimos erigieron este convento, que ocuparon durante casi 300 años. Aunque gran parte del edificio original se ha perdido, se ha conservado la fachada y algunas de sus dependencias secundarias, que han sido restauradas y transformadas en un hotel de alta calidad.
Las condiciones climáticas adversas llevaron a los frailes a cambiar su primera ubicación en el Santuario de la Virgen de Gracia por la construcción de este convento de estilo renacentista en el siglo XVI.
De Carácter Religioso a Propiedad Civil: Un Cambio de Dueños
El antiguo convento es hoy un hotel, pero… ¿Cómo un edificio de marcado carácter religioso pasó a manos civiles?
Poco antes de la Segunda República, alrededor de 1930, el convento fue adquirido por una familia de forma privada. Esta familia lo ha mantenido hasta la actualidad, restaurándolo y transformándolo en un elegante hotel que preserva la historia y la belleza arquitectónica de este antiguo convento. Esta adquisición se explica por las consecuencias de las desamortizaciones del siglo XIX.
De la oración al corral: El drástico cambio de uso del Convento de los Mínimos
El convento, a lo largo de los años, con los cambios de propietarios, el uso del edificio cambió drásticamente y sus preciosas estructuras se deterioraron. Lo que una vez fueron capillas de adoración y presbiterios terminaron transformándose en establos y corrales, mientras que los claustros y jardines se convirtieron en huertos y campos de cultivo.
Descripción
Edificio de tres plantas de cantería. Hoy conserva únicamente la portada de la iglesia plateresca y parte de sus dependencias secundarias. La portada de acceso se abre en arco triunfal, de medio punto con un modillón en la clave; va enmarcado por dos pilastras acanaladas, que sustentan el entablamento en el que se alternan metopas con decoración floral con triglifos; las enjutas se inscriben en tondos. En los pisos superiores se abren balcones y vanos adintelados.
El edificio remata con una cornisa de gran volumen de pecho de paloma. Actualmente está convertida en hotel y restaurante.

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