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Ermita de Santa Ana de Calaceite

Un conjunto etnográfico y natural en Calaceite con profunda tradición y fiestas arraigadas.

Un Conjunto Etnográfico Único

La Ermita de Santa Ana de Calaceite se erige como un valioso conjunto etnográfico, perfectamente integrado en un entorno rural de excepcional belleza. Incluye no solo la ermita, sino también la casa del ermitaño, una fuente y una antigua noria de tracción animal. Todo ello rodeado por un pintoresco paisaje de olivares, almendros y bosques de pino y encina, creando una atmósfera de serenidad y tradición en el Matarraña.

Arquitectura y Detalles

Construida en sillería, la ermita presenta una arquitectura de gran simplicidad pero notable solidez. Se compone de una única nave dividida en cuatro tramos, separados por arcos diafragma de medio punto que descansan sobre pilastras adosadas a los muros. Su cubierta es a dos aguas y la portada principal es de medio punto, adornada con una imposta en el arranque. Destaca en su fachada una espadaña de dos ojos y una cornisa de piedra moldurada.

Adosada a la ermita, la casa del ermitaño, también de sillería, cuenta con una puerta de acceso de medio punto y una lonja lateral con dos arcadas, que antiguamente servía de refugio para rebaños y pastores.

Interior y Patrimonio Artístico

En el interior, especialmente en la cabecera, se pueden apreciar detalles artísticos de gran valor, como piezas de cerámica de Alcora firmada por José Cotanda. Estos elementos decorativos enriquecen el patrimonio cultural de la ermita, reflejando la tradición artística de la región.

Imágenes de la Ermita de Santa Ana y su Entorno

Vistas del exterior de la ermita, la casa del ermitaño y el paisaje circundante de Calaceite en el Matarraña.

Ermita de Santa Ana
Ermita de Santa Ana

¿Conoces la tradición de la Barra ensabonada?

La Barra ensabonada, o cucaña, es un juego tradicional que se practica en muchas culturas alrededor del mundo. Consiste en trepar o escalar un poste vertical, la barra, que se lubrica con alguna sustancia resbaladiza, como jabón. El objetivo es llegar a la parte superior del poste y, a menudo, alcanzar un premio que se coloca en la cima. También se realizan otros juegos populares como estirar la cuerda.

Tradiciones y Fiestas de la Ermita

La Ermita de Santa Ana no solo es un monumento arquitectónico, sino también un vibrante centro de tradiciones y festividades locales en Calaceite. Una de las costumbres más arraigadas en sus celebraciones de primavera es el juego de la Barra ensabonada, que añade un toque de alegría y desafío a las reuniones populares.

Historia y Rogativas

De estilo renacentista y edificada con piedra de sillería, la Ermita de Santa Ana posee una profunda historia religiosa en Calaceite. Entre sus tradiciones más significativas se encuentra la rogativa de lluvias, una práctica que se extendió desde 1701 hasta 1878. Durante este período, la comunidad participaba en procesiones hasta la ermita, portando la reliquia de la Santa Espina, custodiada en la iglesia parroquial. Antiguamente, se utilizaba un crucifijo para esta misma rogativa, evidenciando la fe y esperanza en tiempos difíciles.

Las Fiestas de Primavera

Actualmente, la festividad de Santa Ana se celebra el sábado previo al Lunes de Pascua Florida, en el marco de las concurridas Fiestas de Primavera. Estas festividades fusionan tres celebraciones distintas: Santa Ana, San Isidro y la Santa Espina, creando un evento único en el calendario local. La jornada invita a los habitantes a reunirse en la ermita para disfrutar de comidas al aire libre, seguidas por la tarde de juegos tradicionales y bailes. Estas festividades son un pilar fundamental de la vida social y cultural de la comunidad de Calaceite y el Matarraña.

Historia

El año 1608 el Concejo de la Villa aprobó la celebración de la fiesta de Santa Ana y la construcción de esta ermita en su honor en el paraje de la font de les Ferreres. Durante los años siguientes se citan muchas donaciones para la fábrica de la ermita en los testamentos de vecinos de Calaceite, pero no fue hasta el 1621 que se adjudicó la obra, dado que durante estos años el municipio construyó la Casa Consistorial, primero, y la capilla de San Roque a continuación.

El retablo Mayor se hizo en 1688 y casi un siglo más tarde (en 1770) se edificó la casa adjunta sobre el solar de una casa anterior que se habría desmoronado. Esta casa tiene una lonja con dos arcadas en un lateral que se cedía para el refugio de rebaños y pastores. A comienzos del siglo XIX se levantó en el interior de la ermita un monumento a Nuestra Señora del Pla, patrona de la población, por donación de una familia del pueblo.

En la entrada del camino de acceso hay la cruz de término de Santa Ana.

Matarraña · Turismo

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