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La Bassa de Calaceite: Historia y Presente

Explora este emblemático espacio de Calaceite, un estanque tradicional que ha evolucionado de fuente de vida a centro neurálgico del ocio local. Un reflejo de la adaptación y vitalidad del Matarraña.

Un Legado Hídrico en el Corazón del Matarraña

La Bassa de Calaceite es más que un simple estanque; es un testimonio vivo de la historia y la resiliencia de la comunidad. Construida con imponentes dimensiones, esta balsa es un magnífico ejemplo de la arquitectura tradicional del Matarraña, diseñada para la crucial recolección de agua de lluvia en las afueras del pueblo. Su función era vital: desde el abastecimiento de agua para la población y los animales hasta la cría de peces, marcando profundamente la vida cotidiana a lo largo de los siglos.

Una Evolución de Nombres y Usos

A lo largo de su existencia, La Bassa ha sido conocida por diversas denominaciones, reflejando su importancia cambiante: la “Bassa del Coll”, la “Bassa Bona” y, finalmente, simplemente “la Bassa”. Esta evolución no solo se dio en su nombre, sino también en su propósito. Hoy, este espacio histórico se ha transformado en un vibrante centro multifuncional que alberga zonas de juego, la piscina municipal y el polideportivo, integrándose perfectamente en la vida contemporánea de Calaceite.

La Plaza de la Diputación y el Homenaje al Olivo

Adyacente a La Bassa se encuentra la Plaza de la Diputación, un espacio que rinde homenaje a otro pilar fundamental de la economía y cultura del Matarraña: el olivo. Un imponente monumento en piedra, dedicado al olivo y la industria aceitera, se alza en la plaza, simbolizando la importancia histórica y actual de la producción de aceite en la zona. La interconexión de La Bassa con este tributo subraya cómo las construcciones tradicionales pueden adaptarse y seguir siendo relevantes, narrando la rica historia de una comunidad profundamente arraigada a su tierra y sus tradiciones.

¿Sabías qué sobre La Bassa de Calaceite?

La Bassa, con su historia milenaria, ha ostentado varios nombres a lo largo del tiempo, reflejando su evolución de simple estanque a un complejo multifuncional. Sus denominaciones como “Bassa del Coll” o “Bassa Bona” no solo señalan su ubicación y calidad, sino también la centralidad de su función para la vida del pueblo de Calaceite, un ejemplo perfecto de la ingeniería popular en el Matarraña.

Dimensiones y Arquitectura de la Bassa

La Bassa de Calaceite destaca por sus grandes dimensiones, siendo un claro ejemplo de la ingeniería civil tradicional del Matarraña, diseñada para optimizar la recolección y almacenamiento de agua de lluvia. Su construcción robusta y su ubicación estratégica a las afueras del núcleo urbano la convirtieron en un recurso esencial, asegurando el suministro hídrico en una región a menudo desafiada por la escasez.

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Historia

Las balsas son construcciones tradicionales que solían situarse a las afueras del pueblo y recogían las aguas de lluvia para el abastecimiento de la población. Esta balsa destaca de entre las del resto de la comarca por sus grandes dimensiones. Recogía las aguas de lluvia procedentes del cerro de San Cristóbal a través de un largo canal.

Ha recibido varios nombres. En la documentación más antigua, la primera referencia escrita conocida es del año 1558, se la denomina la Bassa del Coll, por su situación orográfica en un cuello entre montañas, y también la Bassa Bona (Buena), en contraposición a la otra balsa de la población conocida como la Bassa Podrida porque recogía las aguas sucias de las calles. A partir del siglo XIX empieza a nombrarse simplemente como la Bassa, nombre que también recibe popularmente la plaza de la Diputación, situada al lado.

La Bassa se utilizaba para abastecer de agua a la población y a las tejerías cercanas, una de ellas ya documentada a principios del s. XVII y que ha dado nombre a la calle donde se situaba. Además, en la Bassa abrevaban el ganado y las caballerías, se criaban peces y, en época más reciente, se situó aquí uno de los dos lavaderos públicos y un abrevadero para los animales hasta la construcción de las piscinas municipales a principios de los 70 (s. XX).

En un extremo, donde en la actualidad se sitúa el polideportivo, estaba la Rebassa en la que se depositaban los residuos de la limpieza de la Bassa. Además, encima del Molí de la Vila también había otra balsa que recogía las aguas de lluvia del montículo del castillo donde se ubicaba la parte alta de la población.

Matarraña · Turismo

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